Cerramos 2017 con un 70% más de facturación en J.G. Professional Tools

Terminado 2017, toca hacer balance. Ha pasado un año desde el último post. No hay excusas, pero es cierto que no he parado de correr de un lado a otro en 2017. Literalmente, no hemos parado.
Ha sido un año en el que todo el equipo ha echado el resto. Han trabajado como locos y han hecho algo que completa una fase, que cierra un círculo. La empresa ha multiplicado por cinco las ventas en tres años, alcanzando los 4,5 millones de euros vendidos en 2017. Este año hemos vendido en 30 países. Estamos presentes cada vez en más mercados. Las cifras son impresionantes, pero mucho más el trabajo que hay detrás de ellas.
La fase que termina ahora es la primera del aprendizaje, como si fuese el primer ciclo de una carrera. Hemos tenido que aprender literalmente en tres años a pasar de un proyecto familiar de Javier, a un equipo sincronizado, una pyme con vocación global (tal y como suena eso). El otro día lo hablamos en la oficina, tenemos que pasar de ser muy buenos haciendo una tarea determinada a ser como una orquesta, porque cada vez más, el resultado depende de la más débil de las piezas. Si uno falla, fallamos todos.

Así que no tengo nada más importante que hacer hoy que dar las gracias a todos los que han participado en esto. A Javier, Marita, Juan Carlos y Fran, a Carla, a Silvia, a Alejandra, A Ales, a Juan (super Juan), a Paula, a Cira, a Jaime, a Carlos, a Tony. Un tremendo equipo de profesionales. Ahora toca demostrar a qué hemos venido!.

Más madera!

seis meses no es nada

Hace seis meses que no actualizaba el blog. Ha sido una etapa de mucha actividad profesional, con poco tiempo para pararme a escribir. Lo mejor de estos seis meses es que por suerte todos estos esfuerzos han valido la pena. He aprendido unas cuantas cosas que seguro que serán muy importantes pronto.

En JG Professional Tools (http://www.todotaladros.com), el negocio sigue creciendo a buen ritmo, tanto que estos días estaremos alcanzando el volumen de ventas de todo 2015. Esto significa que vamos camino de más que duplicar las ventas del pasado año, algo realmente difícil, pero que con los números del primer semestre está al alcance de la empresa.

En JG Industrial Power Tools, hemos vendido nuestras webs de venta de auriculares. No conseguimos en años rentabilizar lo suficiente los esfuerzos que suponía ese negocio, ya dominado por grandes grupos. Finalmente hemos vendido nuestros dominios a una empresa que tiene una mejor posición de mercado que la nuestra.

En Telefónica, en mi trabajo diario relacionado con M2M, estamos consiguiendo este año mantenernos por encima del presupuesto y cooperar mejor cada día con nuestros clientes y partners, desarrollando nuevos negocios en los lugares más insospechados, desde España hasta más de 100 países.

Seguimos pensando que el mundo es nuestra cancha. Copiamos cuanto podemos del modelo sueco en cuanto a salida rápida al mercado y a innovación (dentro de nuestras posibilidades). Estamos convencidos de que se pueden hacer cosas extraordinarias desde cualquier lugar del mundo.

Lo nuevo es que estamos pasando dificultades por la cantidad de negocio que tenemos en el extranjero. Esto nos ha obligado a montar operación en cuatro países, declarar el IVA localmente en cuatro países, contratar cuatro asesores, pero lo peor es que estamos soportando financieramente las dificultades de mantener la operación así (pago de IVA en dos países por la misma operación, hasta la posterior regularización). Para una empresa como la nuestra, esto es un gran esfuerzo, pero no hay duda de que es el único camino que tenemos para poder seguir creciendo.

En fin, que volvemos a la carga, con muchas más ganas que nunca. Seguro que el próximo artículo será en pocas semanas.

2015. El año en que asumimos que el mundo era nuestro mercado

Si tuviese que resumir lo que ha pasado en mi labor profesional en 2015 en una frase sería esa, que en 2015 asumimos que el mundo era nuestro mercado.
Es la primera vez en mi carrera profesional que vendo más productos y servicios fuera de España que dentro y esto me ha ocurrido tanto en mi trabajo en Telefónica como en nuestra empresa de venta de taladros (www.todotaladros.com).

Tengo 42 años y trabajo en Madrid desde hace ahora 9 años. Jamás había recibido un mensaje tan convincente como el que escuché este año en la inauguración de Things en Estocolmo. Allí explicaban que Suecia era un mercado pequeño (unos pocos millones de habitantes) en un país enorme (el tercero más grande de Europa), disperso y con un clima extremadamente duro (frío y poca luz). Explicaban que la única oportunidad en un mercado global como el que vivimos para ellos es pensar en productos globales y en un único mercado: el mundo. Lo mejor es que en las sucesivas visitas que he tenido a Suecia he comprobado que esto es algo absolutamente natural para ellos y que todos los suecos, desde niños, entienden que tienen que hacer productos globales de calidad y destacar frente a la competencia por su origen, no sólo por el precio. No es por casualidad que la mayor parte de las startups tecnológicas con mayor valoración económica de Europa surjan allí y desde luego que veremos cómo el ecosistema se retroalimenta por la buena gestión que están teniendo entre las grandes multinacionales y las startups.

En cuanto a nuestra empresa de venta online de taladros, conseguimos en 2015 multiplicar las ventas por 2,5 sobre 2014 y sobrepasar por primera vez en nuestros seis años de vida el millón de euros vendido en un año. Comenzamos a formar un equipo, ampliamos instalaciones y sobre todo conseguimos vender mayoritariamente fuera de España. Uk, Alemania y Francia han sido el motor de nuestro crecimiento este año, pero hemos vendido en los cinco continentes a más de 2.500 nuevos clientes.

Nuestra empresa sigue siendo pequeña. La vocación de atención al cliente sigue siendo -y será- la misma que si nuestro negocio estuviese a pie de calle en Sada, pero entendemos claramente que el mercado es el mundo entero. Nuestro reto para este año es como mínimo duplicar las ventas pero creemos que la oportunidad es tan grande que seguramente estas cifras se puedan superar con creces.

Smart car o Smart carretera?

¿Y si en lugar de hacer que los coches fuesen inteligentes, las carreteras se ocupasen de proporcionar información que los vehículos pudiesen tratar en tiempo real?.
¿Y si los coches no necesitasen más que un wifi o 3g para que la telemática del smart car facilitase grandes cantidades de datos de forma escalable y barata al sector público?
¿Y si ese wifi o la conectividad específica 3g lo proporcionasen los postes de las carreteras y la información que por ahí circulase fuese sólo la relacionada con el estado de las carreteras en un formato “open”?.
¿Y si en lugar de perseguir al conductor que infringe las normas, nos asegurásemos de priorizar formas de de ser más eficientes en los desplazamientos por carreteras, ahorrando miles de horas de trabajo al año?.

No existen recetas mágicas, pero sólo unos días utilizando sistemas como Waze en atascos dan para comprender que en el día a día no somos eficientes. Ya existen sistemas capaces de gestionar el tráfico en tiempo real y hacer que los ciudadanos los utilicen conlleva unos ahorros de costes extraordinarios. ¿Es el coche (y el ciudadano) o es la administración la que tiene que buscar una solución a los problemas de congestión de tráfico?.
¿Cuánto cuesta una hora de atasco cada día en Madrid o Barcelona?. ¿Alguien lo ha calculado?

Aprendiendo a hacer crecer un negocio

Si hubiésemos seguido los criterios normales de valoración de empresas para nuestro negocio online, deberíamos haber cerrado hace años. El volumen de negocio y el margen no justificaron el esfuerzo dedicado durante años pero por suerte, los costes eran bajos y pudimos mantenernos abiertos en los peores momentos de la crisis.

En los primeros seis meses de 2015 hemos conseguido vender tanto como en todo 2014 y lo hemos hecho vendiendo mayoritariamente fuera de España. Es ahora cuando hay que aprender cómo se hace crecer un negocio.

Hemos hecho lo más difícil. Aguantamos la crisis y ahora hay que ver dónde están nuestros límites. Con www.todotaladros.com como principal referencia, trabajando en tres idiomas y vendiendo sobre todo en Alemania, UK, España, Francia e Italia desde Sada.

Has ganado o vas ganando? (off Topic)

El matiz es importante. Mucho más cuando en lugar de ganar, has perdido o vas perdiendo. Esta semana una compañera de trabajo no entendía que no me había ganado en algo en lo que competíamos, porque yo no he renunciado a ganarle y mientras tanto, mientras hay uno acechando, no se puede decir que se ha ganado, sino que vamos ganando.

El resumen es que casi nunca sabemos cuándo se acaba de ganar o de perder, porque una de las partes puede seguir empeñada en mejorar y estará amenazando nuestra ventaja competitiva o nuestro margen a medio plazo si no entendemos que no hemos ganado, sino que vamos ganando, que ganar o perder a menudo es un flujo, no un stock.

La diferencia está en la persistencia. Si uno no se rinde, puede ir perdiendo, pero probablemente al final, no perderá. Y a menudo eso marca la diferencia. Hay cientos de frases famosas sobre esto mismo, pero a mi me encantan dos de Edison, inventor de la bombilla: “When you have exhausted all possibilities, remember this – you haven’t.” y probablemente la más famosa: “I have not failed. I’ve just found 10,000 ways that won’t work.”.

Así que habrá que recordar el matiz, porque mientras uno no termina de rendirse, no ha perdido. Y yo hoy voy ganando.

P.D. Gracias Miguel, como siempre.

Perder (y encontrar de nuevo) el GPS Trax de mi hijo

En mi visita a Estocolmo la semana pasada tuve la suerte de visitar las oficinas de Trax. Trax es un GPS para niños y mascotas que se caracteriza por ser especialmente pequeño y por tener un software realmente bueno, con algunas características que exceden lo habitual, como la posibilidad de buscar en realidad aumentada a tu hijo o tu mascota cuando se pierden, o marcar alertas por días, por zonas o por cambios de velocidad. Si esperas que tu hijo se desplace andando y se sube a un autobús o a un coche, recibirás un aviso inmediatamente, en cuanto la velocidad no coincida con la que estaba programada.

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Además, Trax se comercializa con un prepago de datos incluyendo roaming en 33 países por 24 meses, por lo que desde que lo sacas de la caja, todos los costes van incluidos durante dos años. Lo recibí el viernes y desde entonces, mi hijo Pablo lo está usando. No es algo que nos resulte especialmente necesario, pero sí queríamos probarlo para comprobar el estado del arte de la tecnología.

El primer test real lo hicimos en la Plaza de Vigo, en La Coruña. Un lugar lleno de niños y al salir de allí, nos dimos cuenta de que mi hijo Pablo, de tres años, que había estado jugando con un montón de niños durante un buen rato delante de nosotros, no tenía ya el GPS.

En un minuto, tenía localizado el área (unos 20M2) donde debía estar el GPS, pero la mala noticia es que en ese área habría unos 50 adultos y otros tantos niños, ya que eran las terrazas de dos cafeterías. Pregunté a todos los que estaban por allí, y nadie parecía haber visto el dispositivo. Me quedé sin batería en mi teléfono y tuve que regresar a casa.
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Una vez en casa, y con algo de batería (10%) vi que el GPS se movía y cogí un taxi para localizarlo. de nuevo volví a encontrar el lugar donde estaba, pero la mala noticia es que de nuevo estaba lleno de gente, y de nuevo me quedé sin batería sin encontrar quién lo tenía encima, porque por más que pregunté, nadie parecía tenerlo, aunque dos parejas con niños de me dijeron que ya les había preguntado en la Plaza de Vigo (2,5 km de allí). Era más que difícil que el GPS se equivocara, pero por más que insistí, no conseguí recuperar el Trax.

Regresé de a casa y una vez allí, cargué de nuevo el teléfono y al ver que el GPS estaba en movimiento de nuevo y cerca de una oficina de la Policía Local, llamé a la Policía para ver si ellos podían preguntar de nuevo, con la fortuna de que una de las parejas que había encontrado antes, ante mi insistencia, siguió preguntando sus hijos si tenían el GPS y al final, una niña lo había guardado y reconoció que lo tenía, así que a esa hora los padres iban a entregarlo a la policía.

El caso es que por fortuna, en dos ocasiones estuve muy cerca de recuperarlo y finalmente conseguí traer de vuelta mi Trax.

El producto es francamente interesante. La única pega que yo le encuentro es que -para estos casos- debería tener una sirena, para poder recuperarlo, porque es tan pequeño que no hay forma de encontrarlo si alguien lo mete en una bolsa :-).
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Cooperar antes de tener que competir

En muchas ocasiones se ve venir antes de que ocurra. Hay un momento para cooperar, especialmente cuando todo está por hacer y ni siquiera las métricas pueden ser homogéneas. En cuanto los mercados y los productos se convierten en maduros, llega el momento de competir, de ver quién termina mejor en un ranking. Ocurre entre las empresas, entre los millonarios que quieren ver su lugar en la lista Forbes y ocurre también entre los profesionales, que aspiran a estar entre los mejores en sus categorías.

Ocurre que donde hay una lista de los mejores, también acaba apareciendo una lista de quienes tienen un desempeño peor, y esa es la foto en la que nadie se quiere ver. Es por los rankings, por las listas y por las métricas que el mundo desarrollado ha evolucionado. La competencia sólo tiene dos efectos: o mejoras, o vas hacia atrás. Nadie consigue un equilibrio de fuerzas a lo largo del tiempo como para decir que está aceptablemente bien en la mediana de la muestra.

Crecer o menguar. ¿Donde quieres estar mañana?. ¿Cuánto vas a sacrificar para estar más arriba?. Yo lo tengo claro.

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La empresa como motor de cambio o como “máquina de impedir”

Ayer escuché una de las mejores expresiones profesionales de mi carrera: “esa empresa es una máquina de impedir” y la verdad es que me en ese entorno en el que lo escuché, lo entendí como la mejor explicación de las diferencias entre una startup y una gran corporación pública o privada.

En una startup, casi cualquier cosa que pueda parecer una oportunidad se estudia, se valora, y si parece viable se pone en marcha volando, por si acaso puede funcionar, mientras que en una empresa grande la definición de procesos, los procedimientos y los ciclos de autorización hacen que a cada idea que pudiera parecer brillante se la someta al escrutinio de todos los posibles departamentos implicados en la posible mejora, lo que además de multiplicar los tiempos y los costes, choca con las propias inercias del status quo y del “si funciona no lo arregles”.

Independientemente del tamaño, las empresas para poder competir hoy en día deben conseguir que las fricciones entre lo conocido y estable y lo que está por venir sean lo menores posibles. No vale de nada justificar que “siempre se ha hecho así”. Los competidores vienen de todas partes, y no traen mochilas de activos pasados, así que la manera de competir ha de ser que la empresa -sea del tamaño que sea- se comporte como motor del cambio y acepte que todo tiene que ser más escalable y más rápido.e43fcaf652ce2b958d0665bf7d7bec27

Como decía aquel anuncio de Nike que obligaron a retirar en unas olimpiadas “el segundo puesto es el primero de los perdedores“, así que, sobre todo para las empresas más grandes, con más que perder, no es opcional ser veloz, ser el primero y ser mejor. Al final será sólo una cuestión de supervivencia del que mejor se adapte, no del más fuerte.

Superar las expectativas del cliente para evitar competir en precio

El otro día un proveedor me decía “lo difícil no es vender un Ferrari en 200.000 euros. Lo complicado es vender un Ford Focus en 16.000€”. Con todos mis respetos hacia unos y otros, es cierto que vender productos con precios muy similares y características prácticamente idénticas es cada día más complejo, porque en cada sector aparece alguien dispuesto a montar comparadores de precios para la cuestión cuantitativa y cada vez es más sencillo acceder a pruebas cualitativas en las que casi cualquiera puede dar su opinión sobre el producto que queremos comprar.

Defender el “margen de marca premium”, o “price premium” es cada vez más complicado, pero algunos lo consiguen. El reconocimiento del mercado puede venir por distintas vías. Desde el reconocimiento a la calidad percibida por el producto, a la postventa, pasando por la durabilidad o simplemente a la experiencia de usuario, que es una mezcla de todas ellas.

En el caso de los fabricantes de coches, inmersos en un cambio tecnológico enorme, la situación es tan dramática como en el sector de las telecomunicaciones o el eléctrico, pero es cierto que la aparición de nuevos jugadores globales, va a cambiar las reglas del juego de forma brusca. En este sentido, Tesla puede acabar siendo como Google o Amazon en el sector de las telecomunicaciones y TI, y pronto veremos que la única manera de afrontar problemas globales es de forma global.

En el caso de los coches, Os dejo a continuación unas muestras de productos que seguro exceden las expectativas más exigentes. Comienzo por mi favorito, el Tesla acelerando un Tesla P85D en Insane sport mode

En el caso de Mercedes Benz, hay una tecnología capaz de hacer que no sientas los baches en el coche, que merece una mención:

Mercedes Benz Magic Body Control

Y en el Caso de BMW, las luces Láser que acaban de presentar son simplemente impresionantes:

Sólo introduciendo elementos que los demás tardarán en incluir en su cadena de fabricación se pueden mantener altos márgenes. El coste de estar a la última es sin duda elevado, pero no hay muchos más caminos en un mercado global.

Ahora la duda es si compensa ser lider o follower.