Skyscanner a examen: La fiabilidad de los metabuscadores, en duda

Cada vez más utilizamos agregadores de contenido y metabuscadores para encontrar ofertas por internet, en casi todos los sectores. Son una herramienta cómoda y práctica, pero cada vez es más visible que no siempre son la mejor opción.

En nuestra actividad empresarial recibimos constantemente ofertas para sindicar nuestros contenidos y hacerlos visibles a intermediarios que “garantizan” el posicionamiento de nuestras ofertas entre las favoritas de sus visitantes.

El sistema funciona de la siguiente manera: Yo tengo un bien o servicio que puede ser indexado y comparado con otros de manera relativamente sencilla por ser homogéneo (algo muy fácil en electrónica, libro e incluso hasta cierto punto en viajes) y un intermediario se ocupa de llevar tráfico a mi web con la característica de ofrecer una conversión de visita a venta más favorable que otras fuentes de tráfico.

En este sentido, un metabuscador funciona como un “buscador de buscadores”, pero no es algo infalible. Simplemente es, a priori, más cómodo que lanzar múltiples búsquedas.

Hasta ahí todo va bien. Luego llegan las sorpresas: una reciente publicación alemana sugiere que metabuscadores como Skyscanner son cada vez menos fiables, porque no siempre entregan los resultados de los principales actores de cada mercado.

Entre los estudios que se han ocupado de verificar la eficiencia de Skyscanner destaca Computer Bild, una de las revistas más influyentes de la industria informática europea, que ha publicado un informe sobre los metabuscadores de viajes más importantes del momento. En su estudio el portal Skyscanner obtiene los peores resultados ya que no ofrece los precios más baratos y está muy lejos de los que muestran otros proveedores tales como aerolíneas o agencias de viajes online. Sorprende ver que no siempre devuelve las ofertas de portales españoles como Edreams y Rumbo pero sorprende aún más ver que otros metabuscadores o directamente en eDreams o Rumbo entregan en búsquedas equivalentes precios en ocasiones mucho más baratos.

A nosotros nos han hecho propuestas para trabajar con  Ciao, Kelkoo, y un largo largo abanico tanto de marketplaces como agregadores que estaban seguros de ser capaces de conseguir un gran incremento de nuestras ventas. Lo cierto es que hasta ahora como mejor nos ha ido ha sido haciendo nuestro trabajo bien, generando contenidos de calidad y atendiendo a nuestros clientes de la mejor manera que sabemos hacerlo.

La experiencia que tenemos es que los metabuscadores son una herramienta cómoda, pero que no deberían ser la única fuente que utilicemos para hacer búsquedas.

Aprendiendo de un vendedor ambulante en la playa de la Barrosa en Cádiz.

Hay veces que olvidamos que los negocios sólo son negocios cuando hay clientes. Da igual que la idea sea genial o única. Sólo cuando atendemos las necesidades de algún cliente, una idea puede llegar a ser un negocio. Mientras tanto, cabe en un powerpoint y puede que incluso consiga levantar alguna financiación, pero cuando estamos atendiendo a los clientes, entonces, y sólo entonces, podemos llegar a tener un negocio.

He pasado unos días en Cádiz y allí un vendedor ambulante -Jacinto- me enseñó que algo tan poco “cool” como vender aviones de corcho (cometas) en la playa, puede ser una actividad de la que vivir haciendo un gran trabajo, y siendo honesto con uno mismo y sus clientes.

La historia es sencilla. En la playa había algunos niños con cometas (aviones de corcho) muy llamativos. La costa gaditana es un lugar donde a menudo sopla el viento, así que hay mercado allí para esos productos. De pronto mientras estábamos con cuatro niños en la playa pasó un señor de unos 50 años, sonriendo, y con la siguiente estampa:

Playa de Cádiz

Yo ofrecí a los niños comprarles un avión (4 en total a 2 euros cada unidad), y envié a Marcos, el hijo de mi prima a por ellos. En unos segundos Marcos regresó triste: “No me los vende, dice que hay poco viento y que mejor que los compre mañana, que soplará más”.

La respuesta fue que me acerqué con Marcos a comprar los cuatro aviones, y a dar las gracias por su honestidad a Jacinto, que me explicó que no quiere ver niños tristes porque no les funcionen los aviones, y que por eso, si no hay viento, prefiere no venderlos.

Con eso se ganó todo mi respeto. Un vendedor ambulante con papeles (véase la licencia municipal en la camisa), estaba haciendo una venta perfecta. Explicaba los inconvenientes de su producto para el fin buscado en ese momento y si aún así lo quieres, lo compras, pero sabiendo qué estas comprando.

El segundo día que lo ví en la playa, Jacinto me explicó que comenzó haciendo los aviones para otro que era el que los vendía, pero que al final decidió hacerlo por su cuenta, y trabajar para él mismo, y que estaba contento de hacerlo así. El caso es de puro manual. Tenía el expertise, conocía el mercado, y se había lanzado a atenderlo él. Por si fuera poco, tenía buenas dotes para la venta, y sobre todo era honesto.

Desde aquí, todo mi respeto y reconocimiento.

 

P.D. Por petición popular, recibida por varias vías, os dejo una foto del avión en cuestión. Como podéis ver, se trata de algo muy sencillo, pero trabajado individualmente y personalizado en varios colores. El que nos quedamos en mi casa era rojo.

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