¿Seguridad o simple auditoría?

En muchas casas es necesario instalar sistemas de seguridad. Bien por el valor de lo que se guarda, bien por la probabilidad de sufrir un robo, cada vez es más frecuente necesitar sistemas de alarma.

Muchos no necesitamos -a priori y con los dedos cruzados- una alarma en casa hoy, pero sí nos vendría bien un sistema de monitorización remota de nuestra casa en tiempo real. Hasta hace bien poco cualquier cosa mínimamente sofisticada era cara y poco flexible, pero el cada vez mayor desarrollo de IoT o el internet de las cosas (de todas las cosas) ha traído al mercado productos de consumo con cada vez mejores características de auditoría que -aún quedando un escalón debajo de lo que es la seguridad profesional- sirven bien para auditar lo que ocurre en casa en nuestra ausencia. Sistemas como el BabyMonitor de Withings permiten ver, escuchar y medir lo que ocurre en casa en nuestra ausencia sin apenas configuración. Tiene defectos -como no poder grabar imágenes- pero tiene un registro de sucesos que sirve por ejemplo para saber a qué hora alguien ha pasado cerca del dispositivo y gestiona alertas directamente al móvil de una forma transparente y rápida.

La siguiente evolución que está por llegar es con los dispositivos que no necesitan conexión a la corriente eléctrica (van con batería), que graban en la nube y avisan a una lista de contactos si ocurre algo sospechoso. Es un escalón pequeño por debajo de lo que supone estar conectado a una central receptora de alarmas, pero el coste (150$) de un Homeboy hará que muy pronto tengamos cámaras con sensores, visión nocturna, grabación y alertas en lugares a los que hasta hace bien poco sólo podían llegar los profesionales.

Habrá que estar atentos y ver cuándo estos dos dispositivos incorporan una conexión de M2M como backup, porque de momento sólo funcionan conectados al Wifi, pero lo cierto es que en el momento en que se convierten en hardware de consumo, el precio no hará más que bajar y se acabarán universalizando.

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