Me gusta la publicidad.

Me encantan las buenas campañas publicitarias. Algunas son tan buenas que son capaces de hacer que empaticemos con la marca por razones que se escapan a la lógica normal. Un buen ejemplo es el de Topper, patrocinador del equipo de Rugby de Brasil. Que el patrocinador sea capaz de tomar a broma los malos resultados de la selección es simplemente genial.

 

 

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