No es fácil. No lo hagamos más difícil.

En el momento económico actual, las cosas no son fáciles para nadie. El mercado es pequeño, los competidores aprietan, y la situación lleva ya tiempo siendo complicada.

Es momento de pararse a pensar, y hacer bien las cosas, poniendo sentido común y coherencia, y dejar de lado todo lo que no aporta valor a nuestros clientes, porque al final, lo único que queda es un negocio que se sostiene porque los clientes pagan por un producto o por un servicio.

El ego no hace negocios. Si nos empeñamos en querer rizar el rizo, probablemente lo único que sacaremos en limpio será un retraso en los proyectos, una gestión deficiente de los recursos humanos y probablemente una merma en el margen por culpa de la insatisfacción que vamos a generar a nuestros clientes.

Últimamente he estado en alguna reunión que parecía esta escena de los hermanos Marx. (He de decir que a veces yo estaba del lado del camarero, y otras veces me tocó estar dentro del camarote).

Centrémonos. Todo lo que se pretenda que sea escalable ha de ser sencillo por definición. El resto será muy artesanal, pero no sirve para crecer, y es mucho más caro de gestionar y de mantener.

¿Es conservador todo el que tiene algo que conservar?

A menudo no es tan malo equivocarse. No es malo si sirve para aprender, si sirve para seguir esforzándonos en mejorar y desde luego no es malo si nos lo podemos permitir sin mandar nuestro negocio a pique por asumir más riesgos de los debidos.

Lo peor es cuando nos bloqueamos y no lo intentamos por miedo al error, cuando el pánico a mostrar debilidad nos impide tomar las decisiones que el sentido común y la determinación de hacer nuestro trabajo bien nos marcan.

Llámame loco. No podrás decir que no lo intenté. Prefiero estar equivocado. Quedarme con la duda de si tendría o no razón no me sirve.

Tuve una novia que decía siempre: “es conservador todo el que tiene algo que conservar“. No le faltaba razón, pero eso sólo sirve si es suficiente con quedarte como estás.  Como no es mi caso, prefiero seguir cometiendo errores. Ojalá al final acierte.

Hoy, otra vez, me toca trabajar hasta tarde.