No me diga que el problema es de otro departamento. No lo compro.

“Si la única herramienta que utilizas es un martillo, pensaras que toda cosa que se te presente se parecerá a un clavo.” (Mark Twain)

Parece obvio, pero es mucho más sofisticado de lo que a primera vista se ve. A menudo estamos muy cómodos haciendo las cosas como sabemos o como creemos saber que es la forma correcta. Es cierto es que no podemos estar todo el día haciendo ingeniería de procesos, pero también lo es que si nosotros no vemos cómo mejorar los procesos que nos rodean, el tiempo pasará, y mientras el resto del mundo habrá echado a correr, nosotros seguiremos cómodamente caminando, seguros de conocer muy bien nuestra realidad y nuestros procesos pero muy pronto habremos quedado atrás con respecto a nuestra competencia.

Esto es algo que ocurre tanto en las pequeñas empresas como en las más grandes. De pronto alguien dice “… y si probamos…” y el cielo cae sobre su cabeza. De la mano de expresiones como “me vas a contar tú a mi cómo se hace esto”, o “no se puede”. Todo el mundo tiene alguna importante razón para seguir con su pensamiento lineal.

A mi me ocurrió esta semana y la frase fue “arregla los problemas de tu departamento y yo arreglaré los del mio. Luego nos juntamos y vemos”. Una explicación absurda de alguien que cree que los procesos en una empresa hoy en día no están interconectados de mil formas. El que no quiera ver los problemas de extremo a extremo y con el cliente en el centro, está abocado a no poder competir en un mercado global, donde muy pronto habrá más competidores que clientes dispuestos a entregarse incondicionalmente a lo que les ofrezcan sus proveedores locales.

Lo siento, no me entretengan. Yo estoy seguro de que SI. Se puede intentar hacer las cosas mejor. A veces incluso funciona. Lo que no funciona es quedarse quieto.

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